MARIA MAGDALENA APOSTOL APOSTOLORUM

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¿FUE MARÍA MAGDALENA LA PRIMERA CABEZA DE LA IGLESIA DE CRISTO?

A veces he leído que María Magdalena habría sido la primera Papa de la Iglesia (Papisa) pero no creo que fuera así, porque Jesús no estableció el papado, sino una Iglesia física (roca) en la persona de Simón. Pero esto es una cosa, y otra muy diferente es determinar si María Magdalena no fue la auténtica seguidora, apóstol principal y heredera del Mensaje de Cristo Jesús.

Para la Iglesia católica, los únicos que tuvieron el honor de ser elegidos directamente por Jesús fueron hombres, los 12 apóstoles. Y por ello, no es posible que ninguna mujer pueda ser Papa/Papisa, Obispo/Obispa, Presbítero/Presbítera, Diácono/Diaconisa. Jesús confiaría en los hombres el devenir de Su Iglesia, tanto en cuanto a liturgia, magisterio, normativas, historia... Pero, ¿fue así realmente?

Lo cierto es que, con bastante seguridad, no fue así. No al menos como Jesús lo habría planteado y planificado. Es cierto (es dogma) que Jesús estableció en Simón la primacía de la Iglesia, pero no el Papado.

Jesús nombra a Pedro cabeza de Su Iglesia, pero no le confiere el privilegio de conocer Sus secretos, el Legado mesiánico, la sabiduría esotérica crística. No hablaba con Simón en privado como hacía con María Magdalena. No le quería como el discípulo/apóstol más amado.

Jesús le hace responsable de una iglesia pero sin definirla... ¿O si? Lo cierto es que Jesucristo jamás pensó, planificó, ni ideó una Iglesia poderosa, llena de riquezas, estatuas, cargos de poder vitalicio. No ideó ni trasmitió a Pedro una iglesia esclavizadora, que subyugara al pobre para enriquecer al poderoso clero. No le trasmitió el mandato de crear obispos, presbíteros, diáconos, cardenales, príncipes de la Iglesia (estos son los cardenales pero he querido diferenciar como rango de poder absoluto) La Iglesia que Jesús delega en Pedro es una estructura humana y esotérica: lo que ataras en la Tierra será atado en el Cielo; es la máxima hermética del esoterismo de todas las culturas. Una iglesia de humildad, sin templos, sin alharacas, sin riquezas, sin poder económico-social...

Y en todo este berenjenal, encontramos que la Iglesia primitiva siguió principalmente las enseñanzas de María Magdalena, a la que reconoció y veneró como Primer apóstol o la principal de los apóstoles: Apostol apostolorum, apostol apostolare. Jesús la instruyó de forma especial y personalizada, delegando toda su Sabiduría en ella (cosas que a los demás apóstoles no enseñaba y por ello se quejaban) Y María Magdalena comenzó a predicar antes que cualquier apostol varón: en el momento de la Resurrección, cuando les enseña la Verdad que Jesús se había cansado de explicar y ellos no entendieron; cuando en Pentecostes, junto a la madre del Maestro, se hacen Espíritu/Ruag (femenino) y enseñan, predican a los discípulos (hombres y mujeres) lo que han de hacer, el auténtico mensaje del Maestro... Les otorgan la luz que los 11 no fueron capaces de asimilar ni trasmitir.

La Iglesia no existía en esos momentos ni años. Cada apóstol varón marchó a predicar (lo poco que sabía) y tras algunos sucesos oscuros y sangrientos internos de la nueva secta judía, hasta que llegó Saulo y transformó el cristianismo naciente en una idea propia, romana y escasamente acercada a la realidad de Jesucristo (al que no conoció) fue María Magdalena y su hermano Lázaro quienes sí predicaron el auténtico mensaje de Jesús. Ellos si crearon la Iglesia. Y para muchos cristianos, ella era la auténtica sucesora, y sobre su sabiduría, conocimiento (esotérico crístico) y luminoso corazón, cual había sido transformado por el propio Jesucristo, su esposo sagrado, se fundamento el Evangelio de Jesús.


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¿MURIÓ MARÍA MAGDALENA?


¿La pregunta os resulta extraña? Quizá. Quizá nadie se ha planteado la cuestión acerca de si María Magdalena, la apóstol más amada por el Maestro Jesús, su esposa sagrada, acabó su vida en la Tierra, o bien fue llevada al Astral por ángeles, como a María la madre del Señor, o bien, no murió y continuaría entre nosotros, físicamente, energéticamente, como el Espíritu, el Paráclito que Jesús nos dejó en su lugar hasta que Él vuelva en la parusía.

¿Os lo habéis planteado? Veamos las hipótesis.

MURIÓ Y FUE ENTERRADA

Es curioso, la mayoría tomará esta opción como la única real, válida. María de Betania, también conocida como la Magdalena era una mujer normal, como cualquier otra, elegida por Jesús, pero una mujer más; por ello, lo lógico es que al final de sus días muriera, y fuera enterrada por sus seguidores; ya que, según la propia tradición histórica de la Iglesia católica, sus últimos años los pasó predicando en una gruta, siendo muy venerada y seguida, así como amada y respetada.

Pero no sabemos con seguridad si eso es lo que pasó; principalmente, porque la propia Iglesia cristiana, de la que ella es el Primer Apóstol, se ha preocupado muy mucho en ocultar todo dato, rastro y documento acerca de la santa entre las santas, sencillamente porque ella y no Pablo, ni siquiera Pedro, fue la agraciada por el mismo Jesús al legarle su esoterismo, su Secreto Mesiánico, sus saberes más importantes.

Varios son los lugares en los que se especula fue enterrada María, pero ninguno es seguro. De hecho, una vez llega a Francia, y comienza a predicar y a crear la primera y más importante Iglesia cristiana (y, posiblemente, la más real y cercana  las auténticas enseñanzas de Jesús) se pierden los datos, el seguimiento, quedando todo en leyenda (insistimos, manipulada por Vaticano) Por ello, no conocemos con exactitud el lugar donde reposarían los restos de María, la esposa y madre sagrada. ¿Éfeso, Turquía? ¿Roma? ¿Vezelay, Francia? ¿Roslin, Escocia?


LLEVADA AL CIELO POR LOS ÁNGELES

¿Fue asunta María Magdalena? 
Reconozco que es una hipótesis extraña, propia, pero no descabellada. Es cierto que la Iglesia ha dogmatizado acerca de que María, la madre de Jesús, fue llevada al Cielo, en cuerpo y alma, una vez terminados sus días en la Tierra. No nos dicen si María falleció y fue elevado su cuerpo cadáver y su alma, o bien no murió y entonces subió a los Cielos, tal cual. Claro deberíamos tener en cuenta que el Cielo cristiano no es un lugar, sino un estado; es decir el estado compartido con la Energía que llamamos Dios. 

Sin embargo, la propia tradición eclesial cristiana ha mantenido desde hace siglos que María, la madre, está enterrada en Efeso, Turquía, y allí se venera su tumba. Y no es menos cierto que el dogma de la asunción fue decretado con cierta premura (1 de noviembre de 1950; casi dos mil años después de ser enterrada y haberse producido la asunción), una vez que cierto sacerdote arqueólogo del Vaticano, elevara un informe técnico al Papa Pío XII asegurando que la tumba de María, la madre, estaba en Roslin, Escocia.

Si María, la theotokos fue ascendida a los Cielos por ser una mujer especial, toda ella Luz por haber nacido sin el pecado original y, por lo tanto, sin mácula, no encontramos otra razón para que su cuerpo no descanse como los de el resto de los mortales, podríamos aplicar la misma razón a María, apóstol apostolorum, quien fue Iluminada por Jesucristo, liberándola de los Siete Pecados (demonios) llenándola de Gracia y Luz, a fin de que pudiera ser su Esposa sagrada y concebir a sus hijos.

De hecho, la falta de datos sobre el fin terrenal de María Magdalena nos lleva a sugerir que, quizás, no fuera enterrada, sino que su cuerpo y alma, una vez finalizada su labor en la Tierra, fue ascendida por ángeles al estado celeste, junto a su esposo, amado y maestro.


NO MURIÓ... Y SIGUE CON NOSOTROS.

Si fuera así, tendría más de 2.000 años (si tomamos como fecha del nacimiento de Jesús el 6 u 8 antes de Cristo; suena curioso, ¿verdad?) Y podría ser la hipótesis más pausible. 

Cristo le dejó el legado de su Evangelio, el misterio de su Secreto mesiánico, su esoterismo más hermoso... Y también Jesús nos dijo, claramente, que Él nos dejaba, abandonaba la Tierra, lo físico, el planeta y no regresaría hasta la parusía; y nos dejaba, para no sentirnos abandonados al Paráclito. 

Cierto que el dogma de la Trinidad expone que la Tercera persona es el Espíritu santo, consustancial al Padre y al Hijo. Pero no  nos dice quién es, cómo es. No vamos a ir en contra del dogma, por supuesto, sino que expondremos que quizá, cuando Jesús nos evoca al Paráclito no se refería al Espíritu Santo trinitario, sino al Espíritu, y este término, en el idioma del maestro, viene de ruag, palabra femenina. ¿Podría haberse referido el Cristo a que en su lugar dejaba a una mujer, excepcionalmente ilustrada por él, bendecida e Iluminada en cuerpo y espíritu?

Y Jesús nos indica claramente que Él volverá en el fin de los tiempos, y mientras tanto estaremos asistidos por el espíritu/ruag/mujer. Por lo tanto, conviene que esa mujer paráclito estaría todavía entre nosotros en cuerpo y alma.

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